Prensa
Forzar a los Trabajadores a Sindicalizarse Es un Atentado a la Libertad

24/10/2014
HUBERTO BERG
El abogado y director de Berg Consultores, Huberto Berg, criticó los principales lineamientos de la reforma laboral, asegurando que el no reemplazo en huelga significa prohibir que un empleador pueda ofrecer trabajo y un trabajador aceptarlo, lo que atenta contra los derechos fundamentales protegidos en la Constitución. Asimismo, señala que la propia OIT protege la Libertad de Organización; los monopolios sindicales, como el que ahora se quiere instaurar en Chile, solo se entienden en países totalitarios de izquierda como Cuba, Rusia, China o Corea del Norte.
–¿Qué está pasando en la actualidad con el mercado laboral?
–Este se ha contraído fuertemente, sintiéndolo los trabajadores y el país en general. Hay proyectos que se han cerrado, postergado o definitivamente paralizado, lo que obligó a algunas empresas a desvincular trabajadores. Hoy cuesta mucho más encontrar trabajo que hace un año atrás y la razón principal de este hecho es interna; el claro y persistente discurso anti empresa y anti todo lo que huela a sector privado que ha caracterizado a los partidarios del actual Gobierno. En este clima de desconfianza que se ha generado, es muy difícil que alguien esté dispuesto a emprender y a arriesgar su dinero.
–Se ha señalado que se han destruido una gran cantidad de trabajos.
–En estos meses se han perdido, en términos globales, alrededor de 140.000 puestos de trabajo y muchos de los empleos creados corresponden a sub empleo. Es así como hemos pasado de un nivel de desempleo del 5,9% en el período junio-agosto de 2013, al actual 6,7% para el mismo período de este año. El empleo asalariado cayó en 100.110 puestos de trabajo, mientras los empleadores han disminuido en 10.347. Si se llegara a cumplir la meta de 2015 de crear 139.000 puestos de trabajo, solo se estarían recuperando los que se han perdido desde que llegó el nuevo Gobierno, con el agravante que nada asegura que sean empleos de la misma calidad que la de los que se perdieron en este período.
–¿Cómo se ha dado el debate de la reforma laboral?
–La verdad es que no ha habido mayor debate. El Gobierno solo se ha limitado a comunicar a los distintos gremios cuáles son los cambios que quiere hacer, todos bajo el viejo eslogan de la “lucha de clases” donde el Estado y los sindicatos se autoproclaman “defensores de los débiles”. Lamentablemente, está más que comprobado que esa receta no solo no protege a quienes dice proteger, sino que termina perjudicándolos gravemente. El camino que uno esperaría de un Gobierno y de sus seguidores es que genere mejores y más eficientes mecanismo de capacitación, estimule la productividad, promueva los salarios participativos y coloque el concepto de trabajo bien hecho como el distintivo a alcanzar como país a nivel mundial. Ninguno de estos objetivos aparece en la propuesta de reforma laboral.
–Se ha dicho que la reforma recoge fundamentalmente las demandas de la CUT, ¿qué opina al respecto?
–Conforme a lo que nos enteramos a diario, través de los distintos medios de comunicación, estas reformas laborales serían las que la CUT le exigió al Gobierno. Los empleadores no han sido mayormente considerados, así como tampoco los millones de trabajadores que no pertenecen a la CUT. Las peticiones de ellos pueden ser muy legítimas desde su perspectiva, pero no reflejan el sentir mayoritario de los chilenos. No hay que olvidar que la principal fuerza de la CUT está en los trabajadores del sector público a los que la reforma propuesta por el gobierno no les afecta.
–¿Cómo analiza la propuesta de titularidad sindical?
–La Concertación siempre ha manifestado su deseo que en Chile ojalá estuviera sindicalizado el 100% de los trabajadores, argumentando para ello que la tasa de sindicalización chilena es muy baja en comparación al mundo, pero los datos no avalan este argumento. La tasa de sindicalización de la OCDE ha pasado de un 18,2% el año 2006 a 17% el 2012. En el mismo período Chile ha pasado de13,7% a 15,3%, por tanto no hay una gran diferencia. Además, si calculamos el número de trabajadores sindicalizados sobre la Fuerza de Trabajo que se desempeña en empresas de más de ocho personas (número mínimo para poder formar sindicato) llegamos a que el porcentaje de trabajadores sindicalizados supera el 25%. Por lo tanto, no existe ninguna justificación válida para seguir forzando a los trabajadores a sindicalizarse y es un abierto atentado a la libertad de estos para elegir cómo se organizan para negociar.
La propia OIT protege la Libertad de Organización. Los monopolios sindicales, como el que ahora se quiere instaurar en Chile, solo se entienden en países totalitarios de izquierda como Cuba, Rusia, China o Corea del Norte.
–¿Y respecto del no reemplazo durante huelga?
–Esto es transformar en ley una situación absolutamente ilegal, que si bien se ha venido dando en la práctica en los últimos años y frente a la cual las autoridades de turno han hecho la vista gorda, no por eso deja de ser ilegal. La toma por parte de trabajadores en huelga de las instalaciones de una empresa y la consecuente prohibición de entrar a trabajar a otros trabajadores que tenían todo el derecho a hacerlo, ha generado costos enormes no solo para esas empresas, sino que en algunos casos para el país en general. Una empresa que no puede seguir operando queda en la indefensión más absoluta. Adicionalmente, el reemplazo es el mejor resguardo para ambas partes, en el sentido que la empresa no quedará fuera del mercado por no poder operar y por el otro, es el mejor indicador para ver si es que lo que unos piden y el otro ofrece, se ajusta a mercado. Por último, el prohibir que un empleador pueda ofrecer trabajo y un trabajador aceptarlo atenta también contra los derechos fundamentales protegidos en nuestra Constitución.
–También se propone que la negociación anterior se use como piso de negociación futura.
–Eso es no entender los ciclos económicos y los efectos que estos tienen en la marcha y estabilidad de las empresas. Algunos parecen creer que todavía Chile es una economía cerrada, donde unos “iluminados” deciden qué deben consumir los chilenos y a qué precio. Una propuesta como ésta solo contribuiría a hacer las negociaciones más complejas y conflictivas.
–¿Deben los sindicatos tener acceso a información tributaria, financiera y planes de inversión?
–Esta es una medida para que los trabajadores estén adecuadamente informados de la marcha de la empresa, aunque es muy importante establecer mecanismos que garanticen el compromiso de confidencialidad que tiene que existir en el manejo de esta información que por cierto es muy sensible.
–¿Es necesario agilizar el procedimiento de huelga?
–La huelga es una situación extrema que daña a la empresa como un todo, entiéndase trabajadores y empleadores, sin dejar de mencionar al público. Por este motivo, creo que no es para nada prudente agilizar su procedimiento de manera que se pueda iniciar antes. Los procedimientos y los plazos ayudan a que ambas partes tengan más tiempo para meditar sobre la situación, antes de llegar a ella.
–Muchos han señalado que esta reforma debe posponerse dado la coyuntura económica actual.
–Esta es una pésima reforma, por lo tanto no se saca nada con postergarla. Hay que reformularla completamente de modo que no esté basada en ideologías pasadas de moda y sí enfocada en una mirada moderna y positiva del mundo del trabajo, que considere los desafíos y oportunidades que el mundo moderno les impone por una parte y les ofrece por la otra, tanto a empleadores como a trabajadores.




