Copyright 2025 Berg Consultores -Custom text here

Cada  año, el Gobierno de turno negocia con los trabajadores del Sector Público el incremento general de sus remuneraciones. Negociación que tiene tres elementos muy particulares. Primero, los que negocian por el Gobierno, no son dueños de la plata que están negociando. Solo están administrando un dinero que nos pertenece a todos los chilenos. En todo caso, siempre es más fácil ser generoso con la plata ajena. Segundo, nunca se conoce cuál será la mejora en el servicio o en la gestión que los chilenos podemos esperar a cambio del incremento que finalmente se otorga  y tercero, los  encargados de aprobar este incremento, es decir los  parlamentarios, también se benefician con él.  En este caso,  tampoco sabemos cuáles son las mejoras de gestión y productividad a las que ellos se comprometieron a cambio. 

Algo similar ocurre con las negociaciones sectoriales en este sector. Se negocia con plata ajena, no se conocen los compromisos de mejora asumidos a cambio de lo que obtuvieron. Con un agravante adicional, esto es,  que la gran mayoría de estos incrementos se logran, luego de que los trabajadores que están negociando, deciden paralizar  sus labores, dejando a la población en la más absoluta indefensión, ya que en este caso,  a diferencia de lo que ocurre en el sector privado, no tiene ninguna alternativa para suplir ese servicio. Sin dejar de mencionar, que  la gran mayoría de las veces, por una vía u otra, el Gobierno termina pagándoles todos los días que no trabajaron. 

Me imagino, que dado esto, el  Gobierno, ha decidido proponer un Proyecto de Negociación Colectiva para este sector. Comparto la idea de buscar  mejoras a la  situación antes descrita. El no hacerlo, es no darles a estos trabajadores  el valor que realmente tienen y el reconocimiento por su esfuerzo. No pueden sus aumentos salariales y de beneficios estar basado solo en el alza del costo de la vida, la inflación futura, su afinidad con el Gobierno de turno, con las mayorías del Congreso o, finalmente su capacidad de paralizar el país. Es necesario pasar a una negociación entre adultos, donde cada parte se compromete a dar algo más o hacer algo diferente por aquello adicional que recibe. Esa es una  relación de respeto. Nuestros trabajadores del Sector Público se merecen ese respeto, pero deben estar dispuestos a actuar en consecuencia.

 Sin embargo,  antes de  establecer la Negociación Colectiva para este sector, se debe resolver entre otras cosas lo siguiente: cómo se medirá la productividad de estos trabajadores, de manera que sus incrementos tengan una contraprestación efectiva; qué se hará para evitar que la ciudadanía, principal responsabilidad de todo Gobierno,  se vea afectada por las huelgas; quién negocia en representación del Gobierno y de todos los chilenos en cada Servicio; de donde se sacarán los recursos adicionales para pagar estos incrementos. Subir los impuestos o quitarle recursos a otras necesidades sería altamente irresponsable. En definitiva, primero resolvamos estos temas y luego busquemos la formula. 

 

Huberto Berg

Director

Berg Consultores